Yamaha Ténéré 700 en campo: mi primera experiencia y qué mejoraría antes de volver

Estoy acostumbrado desde hace años a montar con motos de campo y enduro, pero pasar a una Yamaha Ténéré 700 supone cambiar bastante la forma de entender una salida por caminos.

La primera diferencia la encontré incluso antes de pisar tierra. Vivo en una zona urbana y llegar hasta el comienzo de la ruta con la Ténéré fue muchísimo más cómodo que hacerlo con una moto de enduro. Carretera, tráfico y kilómetros de enlace dejan de ser una molestia y empiezas a entender rápidamente una de las grandes ventajas de este tipo de moto.

Pero una vez entré en campo también comenzaron los errores.

El primero fue bastante sencillo: no bajé las presiones de los neumáticos. Llegué al primer banco de arena y prácticamente me fui al suelo. Y no fue una vez. Después de varias caídas decidí parar, bajar presiones y el comportamiento de la moto cambió considerablemente.

Más adelante llegó el momento que realmente me hizo pensar en cómo debería preparar la moto. En el primer vadeo de un río la Ténéré quedó completamente clavada y tuvieron que ayudarme a sacarla remolcando. En ese momento eché de menos prácticamente todas las protecciones que no llevaba: cubrecarter, defensas, protección del basculante y otros elementos que en una moto de este peso empiezas a valorar cuando las cosas se complican.

A pesar de ello, según fueron pasando los kilómetros descubrí una moto bastante más manejable de lo que esperaba y terminé disfrutando muchísimo del día.

Yamaha Ténéré 700 en campo: mi primera experiencia

Después de muchos años acostumbrado a montar con motos de enduro, tenía ganas de comprobar cómo se comportaba mi Yamaha Ténéré 700 en campo.

La primera sensación positiva llegó incluso antes de pisar tierra. Vivo en una zona urbana y, comparada con una moto de enduro, la Ténéré resulta muchísimo más cómoda para hacer los kilómetros de enlace hasta llegar a los caminos. Puedes moverte por carretera con total normalidad, hacer trayectos más largos sin cansarte tanto y llegar al inicio de la ruta mucho más relajado.

Hasta ahí, todo perfecto.

El problema llegó cuando abandoné el asfalto.

Entré al campo con la moto prácticamente tal y como la utilizaba por carretera, sin haber realizado ninguna preparación específica y, sobre todo, sin bajar la presión de los neumáticos.

En los primeros caminos la moto se comportaba razonablemente bien, pero en cuanto llegué a una zona de arena empecé a notar claramente la diferencia respecto a una moto de enduro.

La Ténéré es una moto mucho más pesada y, cuando el terreno empieza a moverse bajo las ruedas, hay que anticiparse bastante más.

En mi caso, la primera toma de contacto con la arena terminó con varias caídas. No fueron caídas importantes, pero sí suficientes para darme cuenta de que estaba intentando conducir una trail pesada exactamente igual que una moto de enduro.

Y ese fue mi primer aprendizaje del día.

Con una Yamaha Ténéré 700 puedes disfrutar muchísimo en campo, pero tienes que adaptar tanto la conducción como la preparación de la moto al tipo de terreno por el que vas a circular.

Cuando finalmente decidí parar y bajar las presiones de los neumáticos, el comportamiento de la moto mejoró notablemente y pude continuar la ruta con bastante más confianza.

1. El primer error: entrar al campo con las presiones de carretera

Uno de los errores más claros que cometí en esta primera salida con la Yamaha Ténéré 700 fue no adaptar la presión de los neumáticos antes de entrar en campo.

Venía circulando por carretera y simplemente continué la ruta sin tocar nada. En pistas duras la moto todavía se defendía bien, pero en cuanto apareció la arena la situación cambió por completo.

La rueda delantera tendía a flotar menos de lo necesario y la moto se volvía bastante más nerviosa. Con el peso de la Ténéré, cualquier movimiento extraño se nota mucho más que en una enduro ligera, y en mi caso terminé cayéndome varias veces hasta que decidí parar y revisar las presiones.

Después de bajarlas, la diferencia fue evidente. La moto ganó bastante más aplomo y empezó a transmitir mucha más confianza, especialmente en terreno suelto.

Eso sí, no existe una presión única válida para todo el mundo. Depende del tipo de neumático, del terreno, del peso del piloto, del equipaje y de cuánto asfalto vayamos a recorrer después.

Lo importante es entender que una presión pensada para carretera puede no ser la mejor opción cuando empezamos a rodar por arena, grava o caminos rotos.

En una moto como la Ténéré, este pequeño ajuste puede marcar bastante la diferencia entre ir peleándote con la dirección o disfrutar realmente de la ruta.

2. Los neumáticos de serie: suficientes para empezar, pero con límites

En esta primera salida llevaba los neumáticos trail de serie, no unos neumáticos de tacos específicos para campo.

Para caminos fáciles y pistas en buen estado se comportaron razonablemente bien, sobre todo después de corregir las presiones. Pero en cuanto apareció arena, terreno suelto o zonas con menos agarre, se notaba claramente que no estaban pensados para ofrecer el mismo nivel de tracción que un neumático más orientado al off-road.

La sensación general fue buena, pero siempre con cierta precaución. Con una moto del peso de la Yamaha Ténéré 700, cuando la rueda delantera pierde agarre o la trasera empieza a deslizar, todo ocurre de una forma más lenta pero también más difícil de corregir que en una moto de enduro.

Para un uso mixto carretera-campo, los neumáticos de serie pueden cumplir perfectamente si no buscamos zonas complicadas. Pero si la idea es hacer más arena, barro, caminos rotos o rutas con un porcentaje alto de campo, considero que una de las mejoras más importantes sería montar un neumático con un dibujo más agresivo y mayor capacidad de tracción.

En mi caso, quiero probar la moto más adelante con unos neumáticos más orientados al campo para comprobar cuánto cambia realmente su comportamiento.

Uno de los momentos que más me hizo cambiar la forma de ver la preparación de la Yamaha Ténéré 700 para campo llegó al afrontar un vadeo. Hasta ese momento iba con la moto prácticamente de serie y sin protecciones adicionales. Al entrar en el río, la moto terminó quedándose completamente clavada y no fui capaz de sacarla por mis propios medios. Al final tuvieron que ayudarme y remolcarla para poder salir. Fue justo ahí cuando pensé que había cometido otro error importante: entrar al campo sin proteger una moto de este peso. Cuando una Ténéré se queda apoyada, enganchada o clavada entre piedras, barro o arena, empiezas a valorar rápidamente elementos que en carretera pueden parecer secundarios. En ese momento eché especialmente de menos: Un cubrecarter más resistente Defensas laterales Protectores de motor Protección para el basculante Protecciones en las zonas más expuestas a golpes y roces No hace falta hacer una trialera extrema para necesitar este tipo de accesorios. En una ruta aparentemente sencilla puede aparecer un escalón, una piedra, un vadeo o una caída a baja velocidad que termine golpeando una parte importante de la moto. Después de esta experiencia, tengo bastante claro que las protecciones serían de las primeras mejoras que instalaría antes de volver a hacer una salida similar. No tanto por estética, sino porque en una trail pesada pueden marcar la diferencia entre levantar la moto y continuar la ruta o terminar con una avería.

Además del motor, hay otro punto en la parte baja de la Yamaha Ténéré 700 que queda bastante expuesto cuando empezamos a utilizar la moto por campo: la bieleta de la suspensión trasera.

Por su posición puede recibir golpes de piedras, raíces, escalones o cualquier obstáculo que encontremos en una pista. En una moto de este peso, un impacto fuerte en esta zona puede terminar dañando una pieza importante de la suspensión.

En mi caso, uno de los motivos por los que elegí este cubrecárter es porque, además de proteger la parte inferior del motor, también cubre y protege la zona de la bieleta.

Es un detalle que merece la pena tener en cuenta a la hora de elegir un cubrecárter para la Ténéré. No todos ofrecen la misma cobertura y, si nuestra intención es hacer bastante campo, conviene fijarse no solo en el material o el grosor, sino también en qué zonas protege realmente.

Para mí, que el cubrecárter proteja también la bieleta es un punto importante, porque una sola pieza nos permite cubrir varias de las zonas más expuestas de la moto.

4. El peso: hay que anticiparse más que con una enduro

Una de las cosas que más noté durante la ruta fue el peso de la Yamaha Ténéré 700.

Cuando vienes de una moto de enduro, estás acostumbrado a corregir pequeños errores con bastante facilidad. Puedes mover la moto, recolocarla o frenar tarde con más margen. Con la Ténéré todo cambia un poco.

No me pareció una moto torpe, de hecho me sorprendió bastante lo manejable que puede llegar a ser en caminos, pero sí exige anticiparse más.

Donde más lo noté fue en las bajadas. Por su peso, la moto tiende a embalarse más de lo que estaba acostumbrado y obliga a calcular mejor la velocidad antes de entrar en una pendiente.

No tuve problemas serios con los frenos. Para el tipo de ruta que hice, el equipo de serie respondió bien y me transmitió confianza. Aun así, si en el futuro busco un uso más exigente, siempre se puede valorar una mejora con pastillas de freno de mayor rendimiento o incluso discos floreados.

Pero en esta primera experiencia, el principal aprendizaje no fue que la Ténéré frene poco, sino que hay que gestionar mejor la inercia de una moto más pesada.

Una vez te acostumbras a eso, la moto empieza a sentirse mucho más natural y se puede disfrutar bastante más en campo.

5. Los paramanos de serie cumplen, pero pondría unos reforzados

La Yamaha Ténéré 700 ya viene equipada con paramanos de serie, y para proteger del viento, pequeñas ramas o suciedad hacen su función.

El problema aparece cuando empiezas a utilizar la moto más en campo y aumentan las posibilidades de caída.

Después de esta primera salida, una de las mejoras que tendría en cuenta sería montar unos paramanos reforzados con estructura metálica. En una moto de este peso, una caída en parado o a baja velocidad puede cargar bastante fuerza sobre el manillar y las manetas.

Un paramanos más robusto no solo protege las manos, también puede ayudar a proteger la maneta de freno, la de embrague y parte de los mandos frente a un golpe directo.

Además, en una ruta larga una simple maneta rota puede convertirse en un problema mucho mayor de lo que parece.

Por eso también considero interesante llevar siempre una maneta de recambio en el equipaje. Existen modelos como las manetas Polisport, pensadas para soportar mejor golpes y flexiones, que pueden ser una buena opción para una moto que vaya a utilizarse habitualmente fuera del asfalto.

Es una mejora relativamente sencilla, pero después de ver lo fácil que es acabar en el suelo cuando aparece arena, barro o terreno complicado, pasa a tener bastante sentido.

6. Las estriberas originales: en campo el agarre se queda corto

Otro punto que noté bastante durante la ruta fueron las estriberas de serie de la Yamaha Ténéré 700.

Para un uso normal por carretera cumplen perfectamente, pero cuando empiezas a circular de pie por caminos y aparece agua, barro o suciedad, la goma puede hacer que el pie resbale más de lo que me gustaría.

En una moto de este peso, tener buen apoyo sobre las estriberas es especialmente importante. Cuando vas de pie necesitas sentir que el pie queda bien colocado para poder mover el cuerpo, cargar peso delante o detrás y controlar mejor la moto en zonas irregulares.

Por eso, una de las mejoras que considero interesantes sería montar unas estriberas más anchas y con mayor agarre, como las S3.

Además de ofrecer una superficie de apoyo mayor, los dientes metálicos sujetan mejor la bota y transmiten más confianza cuando el terreno está mojado o sucio.

No es una modificación imprescindible para hacer una pista sencilla, pero cuanto más uso off-road le demos a la Ténéré, más sentido tiene.

En mi caso, después de esta primera salida, es una de esas mejoras que pondría bastante arriba en la lista porque afecta directamente al control de la moto y a la seguridad cuando circulamos de pie.

7. El guardabarros delantero bajo puede dar problemas en campo

Otro detalle que me llamó la atención durante la ruta fue el guardabarros delantero de serie de la Yamaha Ténéré 700.

Al ir bastante cerca de la rueda, en zonas con piedras y terreno suelto empecé a notar cómo algunas se quedaban atrapadas o pasaban demasiado cerca entre el neumático y el propio guardabarros.

En una pista seca puede no parecer un problema importante, pero si añadimos barro, pequeñas piedras o un neumático con un taco más agresivo, el espacio disponible puede quedarse bastante justo.

Por eso, para un uso más habitual en campo, considero interesante valorar un guardabarros delantero alto, como los que ofrece Racetech.

Además de dejar más espacio alrededor de la rueda, este tipo de configuración está más orientada al uso off-road y reduce el riesgo de que se acumule barro o quede atrapado algún elemento entre el neumático y el guardabarros.

En mi caso, después de esta primera experiencia, es una modificación que tendría especialmente en cuenta si más adelante monto neumáticos más camperos o de tacos.

No es probablemente la primera mejora que haría, pero sí una de esas cosas que empiezas a valorar cuando utilizas realmente la moto fuera del asfalto.

8. Reducir algo de peso: batería de litio

Una de las modificaciones que ya he realizado en mi Yamaha Ténéré 700 ha sido sustituir la batería original por una batería de litio.

En una moto de este tipo no vamos a convertir una trail en una enduro simplemente quitando unos kilos, pero cualquier reducción de peso es bienvenida, especialmente si parte de ese peso está situado relativamente alto.

La batería de litio permite ahorrar peso de una forma sencilla y sin modificar el comportamiento general de la moto. Además, es una mejora que no afecta al confort en carretera ni obliga a hacer cambios importantes.

En campo, donde cada kilo cuenta más a la hora de mover la moto, corregir una trazada o levantarla después de una caída, este tipo de pequeñas mejoras terminan sumando.

En mi caso, la batería ya está cambiada y forma parte de esa idea de ir preparando la Ténéré poco a poco, sin convertirla en algo que no es, pero intentando hacerla algo más práctica para el uso off-road.

No considero que sea la primera modificación que haya que hacer antes de entrar en campo —priorizaría antes protecciones, neumáticos o estriberas—, pero sí es una mejora interesante si queremos aligerar la Yamaha Ténéré 700 sin complicarnos demasiado.

9. Suspensiones: mejor de lo que esperaba

Otro de los puntos que más me sorprendió de la Yamaha Ténéré 700 fue el comportamiento de las suspensiones.

Venía con la idea de que una moto de este peso iba a sentirse mucho más torpe en campo, especialmente viniendo de motos de enduro, pero en caminos y pistas la respuesta fue bastante buena.

No hice trialeras ni zonas realmente complicadas, así que tampoco quiero sacar conclusiones que no corresponden. Mi uso ese día fue principalmente por caminos, zonas de arena, alguna bajada y el vadeo, pero para ese tipo de terreno las suspensiones me parecieron suficientemente equilibradas.

La moto absorbe bien las irregularidades y, una vez adaptas el ritmo al peso y a la inercia, transmite bastante confianza.

Seguramente para un uso más exigente, con más ritmo o terreno muy roto, habría margen de mejora con ajustes o componentes específicos, pero para un uso trail real y rutas por caminos no sentí la necesidad inmediata de modificar las suspensiones.

Y eso también me parece importante decirlo: no todo lo que lleva la moto de serie necesita cambiarse. Algunas cosas funcionan mejor de lo que uno espera hasta que realmente las prueba en campo.

10. Frenos: de momento, no tocaría demasiado

En esta primera salida con la Yamaha Ténéré 700, los frenos me parecieron suficientes para el tipo de uso que hice.

En caminos, bajadas y zonas de terreno suelto respondieron bien y no tuve sensación de falta de frenada. Eso sí, con una moto de este peso hay que tener muy presente la inercia: no podemos frenar ni corregir exactamente igual que con una moto de enduro, especialmente cuando el terreno está suelto o afrontamos una bajada con poca adherencia.

La Ténéré 700 ya equipa discos de freno floreados de serie, por lo que en este apartado Yamaha parte de una configuración bastante correcta.

Si más adelante aumento el ritmo en campo o hago un uso más exigente, antes de plantearme sustituir los discos probaría con unas pastillas de freno con un compuesto más adecuado al uso off-road, buscando mejorar el tacto, la progresividad y el comportamiento en condiciones de polvo, barro o humedad.

También se podría valorar una mejora de los latiguillos o del conjunto de frenado si realmente encontramos alguna carencia con el uso, pero después de esta primera experiencia no considero que sea necesario modificarlo.

De hecho, no pondría los frenos entre las primeras inversiones que haría en esta moto.

Antes destinaría el presupuesto a protecciones, neumáticos, estriberas, paramanos reforzados o una buena guía de cadena, elementos que afectan mucho más directamente al comportamiento, la protección y el control de la Ténéré cuando empezamos a utilizarla seriamente fuera del asfalto.

Por el momento, los frenos de serie me han demostrado que cumplen bien. Mi idea es utilizarlos, conocer mejor sus límites y solamente modificar aquello que realmente eche en falta.

11. Lo que más me sorprendió: lo manejable que puede llegar a ser

Después de los primeros kilómetros, las caídas en la arena y el problema del vadeo, empecé a cogerle confianza a la Yamaha Ténéré 700 y la sensación cambió bastante.

Esperaba encontrarme una moto mucho más torpe en campo por su tamaño y peso, pero una vez entiendes que no puedes conducirla exactamente igual que una enduro, resulta bastante más manejable de lo que parece.

En caminos abiertos y pistas, la moto se deja llevar bien y transmite una sensación de estabilidad que también ayuda mucho a ganar confianza. No es una moto ligera, pero tampoco da la sensación de estar peleándote constantemente con ella.

A medida que avanzaba la ruta fui adaptando el ritmo, anticipando más las frenadas y siendo más cuidadoso en las zonas de terreno suelto. Y ahí fue cuando realmente empecé a disfrutarla.

Al final terminé el día con una sensación bastante positiva.

La Ténéré 700 no pretende ser una moto de enduro, pero tampoco hace falta convertirla en una para pasarlo bien en campo. Con unas cuantas mejoras bien elegidas y entendiendo sus limitaciones, puede ser una moto muy divertida para hacer rutas, pistas y viajes con bastante más componente off-road del que inicialmente esperaba.

Para mí, esa fue probablemente la mayor sorpresa de esta primera salida.

12. ¿Qué cambiaría antes de volver a entrar en campo?

Después de esta primera experiencia, tengo bastante claro que no hace falta transformar la Yamaha Ténéré 700 por completo para disfrutarla fuera del asfalto.

Pero sí hay una serie de cambios que, en mi caso, haría antes de repetir una salida similar.

Lo primero serían las protecciones. Después de quedarme clavado en el vadeo y tener que sacar la moto remolcando, un buen cubrecarter, defensas y protecciones para las zonas más expuestas pasan a ser prioritarios.

También mejoraría el apoyo con unas estriberas más agresivas, montaría paramanos reforzados y llevaría unas manetas de repuesto para evitar que una caída sencilla pueda terminar la ruta antes de tiempo.

El siguiente paso serían los neumáticos, sobre todo si la idea es hacer más arena, barro o terreno suelto. Los de serie cumplen para un uso mixto, pero cuanto más porcentaje de campo hagamos, más sentido tiene montar algo con mayor taco.

El guardabarros alto también lo tendría en cuenta, especialmente si se van a utilizar neumáticos más camperos y se circula por zonas con barro o piedras.

La batería de litio ya la he cambiado y, aunque no es una modificación prioritaria, ayuda a reducir algo de peso.

En cambio, frenos y suspensiones no serían mi primera preocupación. Para el tipo de uso que hice, ambos apartados me parecieron suficientemente buenos de serie.

Si tuviera que ordenar las mejoras por prioridad, mi lista sería bastante sencilla:

  • Protecciones
  • Neumáticos
  • Estriberas
  • Paramanos reforzados
  • Manetas de repuesto
  • Guardabarros alto
  • Reducción de peso
  • Frenos y suspensiones, solo si el uso futuro lo exige

La idea no es convertir la Ténéré en una moto de enduro, sino prepararla para que su uso en campo sea más seguro, cómodo y fiable.

13. Lo que aprendí en esta primera salida

Después de esta primera experiencia con la Yamaha Ténéré 700 en campo, me quedo con varias cosas claras.

La primera es que venir del enduro ayuda, pero también puede jugar en tu contra si intentas conducir una trail pesada exactamente igual que una moto ligera.

La segunda es que pequeños detalles, como no bajar las presiones o entrar sin protecciones, pueden cambiar por completo una ruta.

Y la tercera es que la Ténéré me sorprendió para bien. Una vez adaptas el ritmo, entiendes sus inercias y dejas de querer corregirla como si fuera una enduro, se vuelve una moto muy agradable para disfrutar de caminos y pistas.

Mi sensación final fue que la moto tiene más capacidad en campo de la que parece, pero también que merece la pena prepararla mínimamente para evitar daños innecesarios y ganar confianza.

14. Mi preparación mínima para la próxima salida

Si mañana tuviera que repetir exactamente la misma ruta, ya no saldría con la moto igual.

Antes de entrar en campo revisaría las presiones y llevaría como mínimo:

  • Cubrecarter
  • Defensas
  • Paramanos reforzados
  • Estriberas con mayor agarre
  • Manetas de repuesto
  • Herramientas básicas
  • Kit de reparación de pinchazos
  • Compresor o bomba para recuperar presión antes de volver a carretera
  • Un pequeño botiquín

Y si la ruta tuviera bastante arena, barro o terreno suelto, probablemente montaría también unos neumáticos más orientados al off-road.

Este bloque además te viene muy bien para enlazar varios productos de Moremoto sin que quede forzado.

Conclusión

Mi primera salida en campo con la Yamaha Ténéré 700 tuvo prácticamente de todo: arena, varias caídas, un vadeo en el que terminé completamente clavado y unas cuantas lecciones aprendidas.

Pero terminé el día con una sensación muy positiva.

No es una moto de enduro y tampoco creo que tenga sentido intentar convertirla en una. Su ventaja está precisamente en poder salir desde casa, hacer carretera cómodamente, entrar en pistas, recorrer muchos kilómetros y volver por asfalto sin que ninguno de esos escenarios resulte especialmente incómodo.

Después de haberla probado, mi intención es ir mejorándola poco a poco y comprobar hasta dónde puedo llegar con ella en campo.

Protecciones, neumáticos, estriberas o un guardabarros alto serán probablemente los siguientes pasos, pero quiero ir haciendo los cambios según vaya encontrando necesidades reales, no simplemente montar accesorios porque existan.

Esta primera salida me confirmó que la Ténéré 700 puede ser mucho más divertida en campo de lo que esperaba.

15. Escape más abierto: más sonido y una respuesta más libre

Otra mejora que tengo en mente para la Yamaha Ténéré 700 es sustituir el escape de serie por uno más abierto.

En Moremoto tenemos una opción no homologada para uso en vía pública, pensada para quien busca una moto con un sonido más marcado y una evacuación de gases menos restrictiva.

La idea no es convertir la Ténéré en otra moto, pero sí conseguir una respuesta algo más libre y una sensación de motor más desahogado, especialmente si la moto se utiliza en campo o en recorridos privados.

Además del sonido, este tipo de escape puede ayudar a reducir algo de peso respecto al conjunto original, dependiendo de la configuración que se monte.

Eso sí, conviene dejar claro que al tratarse de un escape no homologado, su uso debe limitarse a terrenos privados, competición o aquellos lugares donde la normativa lo permita.

En mi caso, sería una mejora que valoraría después de haber resuelto primero lo más importante para campo: protecciones, neumáticos, estriberas y ergonomía. Pero una vez preparada la moto, un escape más abierto puede ser una modificación interesante tanto por sonido como por sensaciones de motor.

Si quieres, te hago ahora el siguiente punto sobre ergonomía/manillar/posición de conducción, que también encaja muy bien antes de la conclusión.

16. Ruedas y radios: un punto a vigilar cuando usamos la Ténéré en campo

Otro punto que considero importante revisar si vamos a utilizar la Yamaha Ténéré 700 habitualmente en campo son las ruedas y, especialmente, los radios.

La Ténéré monta llantas de radios, una solución muy adecuada para una moto trail porque soporta mejor los impactos que podemos encontrar fuera del asfalto. Pero precisamente por ese uso, conviene prestar atención a su mantenimiento.

Después de circular por caminos rotos, piedras, baches o zonas donde la rueda haya recibido golpes fuertes, es recomendable comprobar que ningún radio haya quedado flojo.

En una moto del peso de la Ténéré, los esfuerzos que recibe la rueda son importantes y, si un radio pierde tensión, puede terminar afectando al resto del conjunto.

Por eso, después de una salida exigente, revisaría:

  • Tensión de los radios
  • Estado de las llantas
  • Posibles golpes o deformaciones
  • Alineación de las ruedas
  • Estado de neumáticos y válvulas

No es una mejora que haya que hacer nada más comprar la moto, pero sí un punto de mantenimiento que considero importante si empezamos a hacer más kilómetros fuera del asfalto.

En una trail pesada, mantener bien revisadas las ruedas puede evitar problemas mayores durante una ruta.

La transmisión es otro de los apartados que merece atención cuando empezamos a utilizar la Yamaha Ténéré 700 en campo.

En carretera, la cadena trabaja en condiciones relativamente limpias, pero fuera del asfalto entran en juego el polvo, la arena, el barro, las piedras y los movimientos continuos de la suspensión.

Por eso, una de las mejoras que considero interesantes sería montar una guía de cadena reforzada, por ejemplo una guía Acerbis más orientada a un uso off-road.

Este tipo de guía ayuda a mantener la cadena correctamente situada y ofrece una protección adicional frente a golpes, piedras o posibles salidas de cadena en terreno complicado.

También es importante revisar con más frecuencia el kit de arrastre, especialmente si empezamos a hacer bastante campo.

Conviene controlar periódicamente:

  • Estado de la cadena
  • Tensión correcta
  • Desgaste del piñón
  • Desgaste de la corona
  • Limpieza después de rutas con arena o barro
  • Lubricación de la transmisión

¿Tiene sentido montar un piñón más pequeño?

Si queremos orientar un poco más la Ténéré hacia el campo, también se puede valorar acortar el desarrollo de la transmisión.

Una de las formas más sencillas es montar un piñón delantero con un diente menos, siempre que sea compatible con la configuración de la moto.

Esto no aumenta la potencia del motor, pero sí hace que la entrega sea más directa y que la moto tenga más respuesta a baja velocidad.

Puede resultar especialmente útil en:

  • Subidas
  • Arena
  • Caminos lentos
  • Zonas técnicas
  • Salidas desde parado
  • Tramos donde necesitamos trabajar más con marchas cortas

Como contrapartida, el motor girará algo más revolucionado a la misma velocidad por carretera y podemos perder algo de velocidad punta.

Por eso, si utilizamos la Ténéré principalmente para viajar por carretera, probablemente mantendría el desarrollo original. Pero si nuestra intención es hacer un porcentaje mayor de campo, un desarrollo ligeramente más corto puede hacer que la moto resulte más fácil de llevar y más agradable en zonas lentas.

17. Guía de cadena: una mejora muy recomendable para campo

Si vamos a utilizar la Yamaha Ténéré 700 en campo, una de las mejoras que considero más importantes es montar una guía de cadena reforzada.

En carretera puede parecer un accesorio secundario, pero fuera del asfalto la cadena trabaja en condiciones mucho más exigentes. Baches, piedras, barro, arena y los continuos movimientos de la suspensión pueden hacer que la cadena se desplace más de lo normal.

La función de la guía es precisamente ayudar a mantener la cadena correctamente posicionada y protegida en la zona de la corona.

Lo interesante en la Ténéré es que el propio basculante ya viene preparado para instalarla, con los puntos de fijación necesarios. Eso facilita mucho el montaje y deja claro que es una mejora muy lógica si queremos darle un uso más off-road.

En mi caso, montaría una guía de cadena reforzada Acerbis específica para la Ténéré 700. Las propias instrucciones de Acerbis muestran el sistema de montaje de la guía sobre la moto utilizando los puntos de fijación del basculante.

Para mí, si la Ténéré va a pisar campo con frecuencia, una buena guía de cadena no es un accesorio estético, sino una protección muy recomendable para la transmisión.

18. Radiador: bien protegido, pero caro si llega el golpe fuerte

El radiador de la Yamaha Ténéré está bastante bien protegido de serie y, para un uso normal por carretera o pistas sencillas, no es uno de los elementos que más nos preocupe inicialmente.

Sin embargo, cuando empezamos a utilizar la moto de verdad fuera del asfalto, una caída fuerte, una piedra o un impacto lateral pueden llegar a deformarlo o incluso provocar una fuga de refrigerante.

Y aquí el problema no es solamente económico. Una rotura importante del radiador puede dejarnos literalmente tirados en mitad de una ruta.

Además, estamos hablando de una pieza cara. El radiador original Yamaha ronda los 651 €, mientras que podemos encontrar alternativas fuera de origen por precios que no suelen superar los 180 €.

Por eso, aunque no consideramos imprescindible sustituirlo ni protegerlo desde el primer día, sí es un elemento que conviene tener presente si vamos a hacer bastante campo, rutas largas o zonas con piedra.

Una buena protección adicional puede evitar una avería costosa y, sobre todo, impedir que una caída aparentemente sencilla termine arruinándonos una ruta.

19. Conservación de la moto: funda, limpieza y kit de plásticos

No todas las mejoras que podemos hacer en una Yamaha Ténéré tienen que estar relacionadas con prestaciones, protecciones mecánicas o comportamiento en campo.

También merece la pena pensar en cómo conservar la moto para que, incluso después de varios años de uso, siga manteniendo un buen aspecto.

El polvo, la humedad, la suciedad y especialmente la exposición continuada a la luz terminan deteriorando plásticos, adhesivos, asiento, pintura y diferentes acabados de la moto.

Una buena funda específica para moto, preferiblemente transpirable, ayuda a protegerla cuando permanece varios días parada, incluso aunque duerma dentro de un garaje. Si además recibe luz directa, la protección frente a los rayos UV cobra todavía más importancia.

Otro punto especialmente interesante para quienes van a utilizar mucho la Ténéré por campo es montar un kit completo de plásticos y guardar los originales.

De esta manera podemos utilizar la moto con bastante más tranquilidad frente a arañazos, roces con ramas o pequeñas caídas, manteniendo los plásticos originales en perfecto estado.

Esto tiene además una ventaja importante a largo plazo: si algún día queremos vender la moto o simplemente devolverla a su aspecto original, tendremos los plásticos de serie prácticamente nuevos.

Nuestra recomendación sería sencilla: funda cuando la moto esté parada, buena limpieza después de las rutas y, si vamos a hacer bastante campo, valorar un segundo juego de plásticos para conservar los originales.

Es mucho más fácil mantener una moto bien conservada desde el primer día que intentar recuperar su aspecto después de varios años de uso y abandono.

Debes estar registrado para comentar

Oney
Solución de pago aplazado para tus compras online
Paga en
3
x
4
x
6
x
Cuotas con tu tarjeta bancaria

Iniciar sesión

MORE MOTO RACING

TU TIENDA ONLINE DE RECAMBIOS, ACCESORIOS, PIEZAS Y EQUIPACIÓN PARA TU MOTO O QUAD

Tu carrito

No hay más productos en el tu carrito